Nadie la podrá olvidar.
Nadie podrá olvidar unas cordiales palabras de bienvenida.
Nadie le dirá nunca unas palabras de adiós.
La isla le dirá indefectiblemente:
Y en estas palabras quedará latente una invitación incancelable.
Usted, visitante de Tenerife, soñará acaso con volver a esta isla.
En cualquier caso, usted ha de saber que la isla le aguarda.
Siempre tendrá para usted, a flor de boca y a flor de corazón, esta frase: